Alexandra & Joshua
Blue Venado Private Paradise · 2021 · 130 invitadosCoordinada por MariEl día de Alexandra y Joshua es un buen ejemplo de boda boho chic: elementos de la naturaleza, algo de romance y mucho del carácter propio de la pareja. El sueño de Alexandra era una boda de destino en Playa del Carmen, y nos escribió en enero de 2019: “después de leer varias reseñas maravillosas, decidí preguntar por Blue Venado para mi boda”. Joshua dijo que no sabía por dónde empezar. Tras una llamada con Mari, de nuestro equipo de coordinación, nos enviaron un correo: “Queremos una boda muy relajada, íntima y sencilla, sin ninguna paleta de colores en mente.”
Alexandra se arregló en la suite nupcial de Blue Venado con su dama de honor, su madre y su suegra, mientras Joshua y los invitados se hospedaban en el hotel Xcaret. Una margarita de piña, un poco de agua fría y, unos minutos después, todos estaban sentados. Detrás de ellos, el mar quedaba enmarcado por un alto arco triangular vestido con dos arreglos florales: rojos intensos y cálidos sobre una paleta terrosa y neutra que luce muy bien en este paisaje.
Entraron Joshua y el cortejo nupcial, y los padres de Alexandra la llevaron al altar con “Every Little Thing She Does Is Magic”. Ofició un amigo de la familia: breve, encantador y muy a su estilo. Después de los retratos junto al mar y en nuestro rincón salvaje, se unieron al cóctel, con la barra abierta y margaritas, mojitos y sus propias bebidas de autor circulando.
La cena fue en una sola mesa larga en forma de U en el centro de la palapa: montaje boho en tonos mate, servilletas color óxido, pasto de la pampa en jarrones, velas, luces de cuerda y pequeños arreglos en óxido, naranja y verde. Un menú gourmet de tres tiempos: caprese para empezar, luego un filete con salsa de trufa negra y foie gras o escalopas de pollo con risotto de hongos, elegidos con anticipación, y un postre de chocolate con salsa de ron.
“Tennessee Whiskey”, de Chris Stapleton, los llevó a la pista, y después del primer baile todos se les unieron. Querían algo mexicano por la noche, y una piñata lo consiguió, tanto para los niños como para los adultos, aunque tendrías que haber visto las caras de todos cuando llegó un carrito de churros y empezó a prepararlos al momento.











